Oimos lo que nos quieren contar a la cara, la moneda del lado bueno, lo que nos gusta oir, lo que nos entra mejor con una amplia sonrisa, los halagos, los golpecitos en la espalda.....
Las palabras que elogian nuestro buen trabajo y aplausos insonoros que nos hacen creer que suenan, cuando en realidad suenan a hueco.
La otra cara, la cruz, la cara oscura, la puñalada en la espalda, las palabras que hieren, que duelen, que suenan con crueldad, la maldad de las personas que las pronuncian.
Su ira, su odio, todo se traduce en frases llenas de insultos y palabras ofensivas contra nuestra persona.
Palabras dichas a terceras personas cuando no estamos presentes, acusadoras sin derecho a réplica, sin jurado, pero con un juez inquisidor.
miércoles, 10 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


Deberíamos llegar al punto de no importarnos en absoluto ni una cara ni la otra... ambas son falsas.
ResponderEliminarMi opinión es que no deberían existir lo de las dos caras de la moneda: o se dice o no se dice. Nada de hipocresía ni falsedad, las cosas a la cara, aunque duelan. Porque si caes te vuelves a levantar. Y punto.
ResponderEliminarY en cuanto a la autora: muy bueno, resumen y crítica de la sociedad.
De eso se mucho, hace poco lo sufrí en mis carnes, y duele..bufffff, y si viene de alquien que quieres de verdad, aun mas.
ResponderEliminarBesos.