Te extraño, te recuerdo y no puedo olvidarte, cómo olvidar cariño, besos ,
abrazos , recuerdos de infancia vivida a tu lado.
Tu rostro, mejillas carnosas, ojos surcados de líneas, tu pelo largo y canoso,
tus manos finas y ese olor a lavanda.
Tu paso seguro, energía vital que llenaba espacios y ofrecía calor, reposo,
tranquilidad, remanso de paz.
La personificación de la fuerza, el ímpetu, el valor, la obstinación, todo ello
concentrado en un cuerpo en apariencia frágil.
Sin ti la familia es un caos, fragmentación, locura y desquicio, el fin de una
harmonía que tu estableciste con tu sencillez e indudable inteligencia.
miércoles, 20 de mayo de 2009
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